¿Eres tú esa que dice, yo puedo sola?
¿Esa que decía que no querias buscar, pero tampoco encontrar? ¿esa?
La que se convencía de que no quería, que no podía, que no sabía ya...
La que ahora está en un hondo y profundo manantial de heladas cuestiones.
No puedo creer lo que mi boca dejo caer en aquella convección de palabras mal tratadas.
No, no puedo creer lo que mi cabeza piensa al ser consciente de lo que mis ojos ven.
Está rota, helada, si.

